Entrevista realizada al Sr. Carlos Ramírez Soto,
Instructor del grupo matutino y practicante de fin de semana del Dojo Central de México Aikido.


¿Sr. Carlos, nos puede decir su edad y hace cuánto tiempo practica Aikido?

Practico aikido hace 5 años, cuando comencé tenía 60 años.

¿Cómo conoció el Aikido y qué grado tiene actualmente ?
Tengo el grado de 1er Dan y soy instructor de México Aikido. Cómo conocí el aikido, desde hace mucho tiempo había oído de este arte, hace 27 años para ser exacto, yo practicaba Kempo Karate y lo que había escuchado del aikido era que aprovechaba la fuerza del mismo contrincante para dominarlo. Debido a la rutina de mi vida, yo continuaba practicando Kempo Karate y un día pasando camino del trabajo a mi casa, vi un letrero de aikido fuera del dojo y es ahora cómo ahora estoy aquí. Sólo lamento no haberlo conocido antes, pues seguramente habría entrado y hubiera podido aprender desde hace tiempo. En fin, como dicen, por algo pasan las cosas, tal vez no era el momento para mi.

¿Cuáles han sido los cambios que el Aikido ha causado en su vida?
Han sido grandes cambios, al grado que mi esposa le ha gustado mucho e incluso me impulsa ahora a continuar su práctica, cosa que yo observaba, no hacia con el Karate. Yo también lo he notado en mi comportamiento hacia los demás, con mi familia, en mi trabajo y con toda la gente con quien convivo. Bueno, realmente no quisiera que se pensara que no me llevaba bien con mi familia o con la gente en general, más bien ahora me llevo mucho mejor y las grandes o pequeñas fricciones que llegaba a tener, han disminuido enormemente.

He cambiado mi mentalidad, he aprendido que no siempre tenemos que ser agresivos para avanzar en la vida, subsistir o desarrollarnos. Y algo que es muy importante para mí, es que he aprendido que en ocasiones uno debe dejar que las cosas fluyan, es decir, saber en qué momento tomar acción para ser dueño de la situación y en que momento es mejor ser más receptivo. Concluyendo esta idea, realmente he aprendido a manejar en una forma más efectiva los diferentes conflictos que se me presentan en la vida, ya sean estos pequeños o grandes.

Algo que me gustaría decir es que cuando yo presencié por vez primera una práctica de aikido, pensé que era muy fácil, que yo podría realizar sin ningún problema sus técnicas. Está percepción entiendo ahora, fue debido a mi experiencia de 25 años habiendo practicado Kempo-Karate. Pensé entonces que el aikido no se comparaba con la intensidad del Karate, sin embargo ahora veo que estaba en un error, ya que realmente es tan intenso o más, que el arte que yo había practicado. Los movimientos que se realizan en Aikido, son para mi los movimientos naturales de nuestro propio cuerpo, movimientos que sin darnos cuenta, dejamos de hacer, en ocasiones por respeto a reglas de conducta o a costumbre de apoyos de muebles o máquinas y el reaprender a aplicarlos de nuevo, me ha costado mucho trabajo reactivarlos.

Cuando veo a los niños practicar aikido, me doy cuenta que son capaces de hacer los movimientos sin tanto estudio o miramientos, son muy naturales en sus acciones y para alguien que tenía movimientos tan estudiados, como era mi caso, no fue tan sencillo relajarse y dejar que los movimientos surgieran una vez más en forma natural. Sobre todo por el hecho de que cuando yo entré, no tenía nuestra organización el curso de introducción que actualmente tienen, el cual me he podido percatar ayuda en mucho a comprender más rápidamente todas las bases, tanto de movimiento, como de teoría y filosofía.

No sé cómo haya sido con otras personas y si esté bien decirlo o no, pero siento que la práctica del Karate me creó cierto sentimiento de superioridad, veía a la gente a mi alrededor desde una cima de la cual nunca me bajaba, me cerraba a sólo mi mundo y menospreciaba a la gente, pensaba que ellos debían esforzarse más y llegar por lo menos cerca de donde yo había logrado llegar, para poder entablar una relación con ellos. Ahora me doy cuenta que estaba en un error, poco a poco el aikido fue cambiando y me ha enseñado a valorar a las personas por sí mismas, como seres humanos con los cuales compartir mi vida y la sociedad en que vivimos, me ha abierto no sólo los ojos, sino el corazón. La práctica del aikido me ha quitado una gran coraza que tenía y me ha enseñado que cada uno de los seres humanos tenemos gran valía, ya sea que sepamos o no una técnica marcial, nos dediquemos a uno u otro trabajo, o tengamos o no un título, sé sin temor a equivocarme que ahora veo a la gente y me relaciono con ellos en una forma correcta, en la forma en que deberíamos todos de hacer para hacer de éste un mundo mejor.

¿A quien recomendaría practicar aikido y porqué?
Yo recomendaría practicar aikido a todo mundo, ha varones, mujeres y desde el momento que puedan correr, a niños y niñas. ¿Porqué?… porque el aikido mejora en gran medida la vida de uno y en ese sentido también la de la propia familia, es decir que se mejoraría a toda la sociedad en sí. También se mejora la coordinación corporal, se limpia la mente y sobre todo, se fortalece el espíritu. Nos conlleva a mejorar la convivencia familiar, que es un valor sumamente importante para esta época en que vivimos y que mucha gente en varias partes del mundo ha perdido.

¿Nos puede hablar de los compañeros del grupo de aikido dónde practica, o de su grupo en general?

Si claro, en mi grupo de aikido he encontrado una segunda familia, una gran disponibilidad para ayudar. No existe ningún recelo de no enseñarle a uno lo que otro ya sabe, o de no ayudar a comprender algo a otro compañero. He hecho grandes amigos, durante la práctica de algún movimiento por ejemplo, siempre existe un sentimiento de ayuda mutua, de compartir. Aún cuando yo me doy perfectamente cuenta de quienes saben más que otros, no existe ninguna superioridad por parte de aquellos que tienen más conocimiento, sino que se crea un ambiente de dar y recibir de forma natural, sin que se llegue a marcar que se debe algo a otro por el hecho de haber recibido su apoyo.

Ahora, en AHAN México Aikido, he tenido la oportunidad de haber participado en sus seminarios, en convivencias y en diferentes eventos y he encontrado que no existe un afán de lucro, sino de verdadera ayuda. No es el hecho de crecer por crecer o de hacer una organización de gran poder, o un negocio, he visto que realmente se preocupan por la gente, incluso me han contagiado de este forma de ser y de actuar. He podido captar la importancia que tiene el no hacer las cosas sólo para uno mismo, sino para los demás. Este es el espíritu que en encontrado y que me han enseñado a valorar, he visto que se trabaja por la difusión del arte de O´Sensei más allá de las técnicas o de los niveles, se practica el aikido en toda la extensión de la palabra.

Para terminar esta entrevista, ¿quiere decirnos algo más?
Bueno, me gustaría terminar diciendo algo que también valoro mucho de dónde practico y es el hecho de que con mis maestros he podido tener un contacto directo en todo momento, siempre han estado dispuestos a escucharme y a ayudarme cuando tengo alguna duda o cuando me atoro en algo, ya sea a nivel técnico o a nivel personal. Con el tiempo que llevo de conocerles, he podido apreciar que no sólo son maestros de aikido, sino que realmente son una buena mujer y un buen hombre. Estoy muy contento con ellos y quiero decir que por lo que han hecho por mi, simplemente estaré eternamente agradecido y que nunca los defraudaré.

Entrevista realizada el domingo 7 de Agosto de 2005 por Mónica Esquivel Caneda