| Morihiro Saito: Siguiendo al Fundador
a la Historia Por Gaku Homma 30 de Enero de 2003 Nota del Autor: Parte de este artículo fue escrito poco después de la muerte de Morihiro Saito Shihan, pero de acuerdo a la tradiciones de luto Japonesas, no fueron publicados hasta después del comienzo del siguiente año nuevo.
En el mes de Mayo del año 2002, perdimos a un gran artista marcial, Morihiro Saito. Morihiro Saito fue un ser humano, tan bueno como un artista marcial de gran talla. El enfrentó esta última batalla - contra el cáncer – de frente con tranquilidad y determinación. Su comportamiento y dignidad fueron sus últimas lecciones, las cuales nos enseño a todos nosotros, sus estudiantes. Quiero escribir acerca de Morihiro Saito, el hombre, así tal vez entenderás mejor la vida – y el final de la vida – de un verdadero gran artista marcial. En 1997, Morihiro Saito Shihan vino a Denver, Colorado por tercera vez. Él había venido a enseñar en su Seminario “All American 1997”, en el cual asistieron más de 350 estudiantes de toda Norte América y más allá. Durante la ceremonia de clausura, Saito Shihan pregunto a sus alumnos, “¿Disfrutaron todos del seminario?” Su pregunta fue respondida con aplausos. “Esta es quizás mi última visita a América”, continúo “¿Quisieran que venga otra vez?” Otra vez, su pregunta fue respondida con un ensordecedor aplauso.
Aun entonces, Saito
Shihan no podía pasarse su comida con facilidad. Él me confío
que se había hecho uno estudios médicos antes de venir y
que algunos de los resultados no habían sido buenos. “Probablemente
necesitaré ser operado cuando regrese a Japón”, dijo.
Sin embargo esto no le impidió venir, el no esperó una respuesta
y dijo a sus doctores que debía ir a los Estados Unidos. Ni escucho
las advertencias de su familia, la cual me había dicho que su condición
era seria. Aunque yo había ido a Japón personalmente para
tratar de disuadirlo de venir. “¡Yo no estoy enfermo!”
Insistió con un vaso de shochu. En un fuerte acento Ibaraki el
continuo, “No te preocupes, yo aun estoy bien. Quizás este
enfermo, pero no estoy enfermo del espíritu. ¡Todavía
hay muchas cosas que debo hacer, e ir a los Estados Unidos este año
es una de ellas!” Después de escuchar esto, ¿Que más
podía hacer, sino estar de acuerdo? Cuando Shihan decidía,
no había mas que hacer y decir, “Si Señor”.
Antes del seminario, no le dijo a ninguno de sus estudiantes de su condición. Tratando de no elevar las preocupaciones, nosotros hicimos todo lo que pudimos para cuidar de él. Dos de mis estudiantes son pilotos de United Airlines, y ellos fueron a Tokyo para traerlo a los Estados Unidos personalmente. El viajó en primera clase todo el camino. Hay una foto de Saito Shihan sentado en la silla del capitán en la cabina con el piloto de United y Presidente de Nippon Kan, Doug Kelly. Le vi en muchas ocasiones mostrar esta foto. Después me confió, “La primera clase es muy impresionante, pero estaba solo en esa sección. A mis estudiantes no les fue permitido visitarme. ¡Fui tan bien atendido por las azafatas que no pude darle un sorbo al sake favorito que había traído conmigo de casa!” Estuve muy aliviado de verlo en el aeropuerto saludable y haciendo bromas.
La mañana después del seminario, nos preparamos para salir en la camioneta para las actividades del día. Antes de subir a la camioneta él extendió sus pies en ampliamente y doblo una pierna por encima de la rodilla de la pierna estirada. “Genki desu ne” o “Parece lleno de vigor y energía”, advertí, después pregunte. “¿Qué esta haciendo?” “Debo de terminar de trabajar en tu jardín,” él respondió. “Estoy preocupado por eso.” Con esto, el brinco dentro de la camioneta. Este era el lado íntimo de Saito Shihan, no el Saito Shihan quien reinaba sobre los dojos del Aikido alrededor del mundo.
Alegremente, regresó al cuarto y empezó a desempacar sus pertenencias. Normalmente el tenía a un uchideshi que desempacaba por él, pero en esta ocasión él desempaco con el entusiasmo de casi un niño. Se llevo una pequeña botella de sake al balcón, dos sillas y una pequeña mesa. “Kawabe-san, setemonos aquí afuera”, dijo entusiasmadamente. Conociendo que Saito Shihan nunca bebió sake sin algo de comer, su otomo, Mark Larson y yo fuimos rápidamente a la colonia Japonesa a comprar aperitivos japoneses para ellos. Regresamos pronto, la escena nunca lo olvidare. Ambos Saito Shihan y Kawabe Sensei estaban aún sentados frente a frente en la pequeña mesa en el balcón. Ambos sentados con las cabezas inclinadas uno al otro como si estuvieran orando. La calidez del sol y la suave brisa habían hecho su magia después de tan larga y memorable semana, ambos estaban profundamente dormidos!
En 1998 Saito Shihan se sometió a una operación, y aunque esta fue cirugía mayor, sobrevivió y se recuperó favorablemente. En Mayo de 1999 me llamó para decirme que estaba bien y que vendría a Denver. “Todavía tengo trabajo que hacer en el jardín”, explico. Mi primer pensamiento fue convencerlo de no venir para proteger su salud. No estaba seguro de cómo hacerlo, así que pedí ayuda a su familia. Ellos me dijeron que excepto por su voz un poco ronca, él parecía estar bien. Esta explicación me dejo sin excusas, así que no hubo más que decir excepto, “¿Cuando le gustaría venir, Sensei?” Aunque tomamos más precauciones, el Seminario de 1999 de Saito Sensei se realizó sin problemas. Mis preocupaciones parecieron injustificadas. Comió abundantemente y parecía disfrutar mucho. La única diferencia que noté fue que controlaba cuanto comía, bebía y que se retiraba a dormir temprano. En algunas ocasiones, sin embargo, regresaba después de que la mayoría había salido a tomar una copa con sus estudiantes y amigos más cercanos. Este era su tiempo para relajarse. Nos contó acerca de su operación y nos enseño su cicatriz. “Los doctores dijeron, ‘Saito-san cuente hasta 3.’ Conté hasta tres y eso fue todo lo que puedo recordar. ¡Cuando desperté estaba cocido desde mi cuello hasta mi ombligo y mi espalda tenía una cortada diagonal de cerca de dos pies de largo!” Mostró sus cicatrices con el orgullo de un niño que ha capturado su primer pescado. Los doctores de aquí estaban de acuerdo con los de Japón en que sus cicatrices habían sanado muy bien. El estaba orgulloso por esto. Más de 350 estudiantes asistieron al Seminario de 1999 de Saito Shihan, fue un gran éxito. Durante el seminario el hacia pausas para preguntar a sus estudiantes, “¿Todos están felices? Yo estoy muy feliz de estar de vuelta en Colorado otra vez. ¿Me dejarían regresar el siguiente año?” Recibió una ovación de pie que duró hasta después que había salido del gimnasio. Más tarde en la fiesta de bienvenida nos deleito cantando el caluroso coro de “Shiroi Keiko Gi”, la cual era la adaptación japonesa de Saito Shihan de “Oh mi amada Clementina”. Esa tarde, Hans Goto Sensei vino a mi en privado, con seriedad me dijo. “¿Podrías preguntarle a Shihan si puede venir a California el próximo año?. “Por supuesto”, respondí. “Puedo imaginar que esto depende ampliamente de su salud. Estoy de acuerdo que sería mejor que no regresará a Denver otra vez. El pretende que todo esta bien, pero el conoce su futuro. Tengo el deseo en mi corazón de que el se quede en casa en Iwama y cuide de su salud”. Más tarde en
mi casa, seleccione mis palabras cuidadosamente y le hice una pregunta
a Saito Shihan. “Sensei, para el próximo año, ¿sería
buena idea visitar sus dojos de Iwama Ryu en California? Si no lo hace,
¡Sus estudiantes se sentirían como si yo estuviera raptando
a su padre! No me gustaría que eso pasara”. Después
de unos momentos el respondió, “Ir a enseñar a muchos
dojos en California durante una sola visita es muy difícil para
mi ahora físicamente. Parece tener sentido hacer un largo seminario
en una locación central como Denver”. “¿Qué
le parece si organiza un largo seminario en uno de sus dojos en California?”
le pregunté. “Estoy preocupado que parezca que favorezco
a un dojo sobre otros, esto puede causar problemas en el futuro. Es muy
importante para mi que esto no suceda”, dijo. “¿Por
qué no escoge una locación que sea céntrica y hace
un comité con los líderes de sus dojos para organizar este
evento juntos? le pregunté otra vez. Saito Shihan miraba como si
estuviera pensando profundamente acerca de esto pero no contesto.
Hablé con su hija otra vez antes de partir. Ella me dijo que su cáncer estaba expandiéndose y ahora estaba afectando sus extremidades inferiores. Como es muy común en Japón, la familia de Saito Shihan hablaba más acerca de su condición que él mismo, ellos habían estado diciendo que a él probablemente le quedaban solo algunos meses de vida. Ella estaba muy preocupada acerca de su viaje pero no estaba en la posición de dejarle saber que su enfermedad estaba empeorando. Estaba preocupada también por sus anfitriones en California, si algo pasará mientras él esta en los Estados Unidos, podría ser traumático para sus estudiantes. Ella preguntó si podía persuadir de alguna forma a sus estudiantes en California para que le pidieran que no fuera. Le dije que no estaba en la posición de hacer eso, no quería interferir con su relación con sus estudiantes. Cuatro meses después vino la tragedia del 11 de Septiembre de 2001. El Gobierno Japonés hizo un anuncio público que todo viaje a los Estados que no fuese imprescindible, debería ser pospuesto o cancelado. Saito Shihan habló para decirme que quería venir a los Estados Unidos, pero fue fuertemente aconsejado por su familia y el gobierno de no hacerlo. Me dijo que había tomado su decisión, pero preguntó que tan peligroso pensaba que podía ser que viajará, y que pensaba de la reacción que podrían tener sus estudiantes si no iba. “Es difícil de decir. Después de tan terrible y trágico evento, es difícil de predecir cual sería la reacción de la gente. Celebrar un seminario poco después de tan horrible acontecimiento podría parecer insensible para algunas personas, para otras podría ser valiente”, respondí. Me pregunto, “¿Si fueras tu, irías?” Sabiendo acerca de su mala condición, era una pregunta difícil de responder. “si fuera yo, habría ido, pero mi posición era muy diferente a la suya. Aunque conocía bien todo el duro trabajo que sus estudiantes habían hecho para prepararse para su visita y la privación y decepción que serían sino fuera. Le aconseje que no viniera. Era más importante ahora su vida y los deseos de su familia. Pienso que ambos sabíamos que era por su salud, pero sugerí gentilmente, “En este tiempo de tragedia fuera del respeto a las víctimas de este acto terrorista, pienso que es mejor no ir.” El día siguiente había un anuncio en la página de Internet de Aikido Journal diciendo que Saito Shihan no podría venir a California. Sabiendo que había tomado su decisión antes que yo hubiera hablado con él, al ver el anuncio supe que era oficial. Me sentí mal por sus alumnos, pero si por no venir a este viaje prolongaba su salud y vida por un día, sentí que era mi deber apoyarlo en este final. Durante el 2002, Saito Shihan estuvo dentro y fuera del hospital. Por febrero, el cáncer se había expandido por su columna vertebral, lo cual le impidió caminar. Fue limitado a una silla de ruedas y le habían sido dicho que esta sería la cuenta final. Se negó a cualquier tratamiento médico y regreso a su casa del hospital. Su familia me dijo que su condición estaba empeorando e hice el viaje a Iwama para visitarlo el 1 de Marzo de 2002. Estaba sorprendido viendo que Saito Shihan había movido su cama al cuarto de enfrente de la casa, muy cerca de las puertas deslizantes. Es una costumbre en Japón, sobretodo para artistas marciales, dormir alejado de las puertas, particularmente si están enfermos o comprometidos de otra manera. Es también acostumbrado dormir con la cabeza hacia el altar como muestra de respeto. Saito Shihan, sin embrago, se había colocado donde pudo escuchar mejor lo que estaba pasando en los jardines y en el dojo y lo que sus uchideshi y estudiantes estaban haciendo. Su misión de enseñar Aikido a sus uchideshi y estudiantes todavía era lo primero – aun si esto significaba que durmiera con los pies hacia el altar. Recostado en su cama, una bomba se ocupaba de drenar sus líquidos. Esta bomba le había dejado unos moretones en su piel que incluso eran difíciles de mirarles, se veían muy dolorosos. Aun así bromeó, “¡Nunca he tenido un moretón, aun cuando era niño y me veía envuelto en peleas todo el tiempo!” Le pregunte si le gustaría que le diera un masaje en los pies. Cuando di masaje sus pies bajo la colchoneta una lágrima vino a mi ojo. Había hecho esto antes, en el mismo lugar. Solo que la última vez que lo había hecho fue al Fundador antes de su muerte. Mi vida pareció haber recorrido un círculo completo, y yo estaba otra vez ofreciendo el bienestar de un masaje a otro gran artista marcial en Iwama. Cuando masajee sus pies, Saito Shihan habló en privado acerca de sus estudiantes, especialmente de sus estudiantes en el extranjero. Después de 20 minutos de conversación, empece a excusarme para salir del cuarto. El me sorprendió cuando grito ordenes a un uchideshi que estaba esperando detrás de la pantalla de shoji. “¡Hace frío afuera esta mañana! ¡Prepara la estufa, Homma-kun necesita desayunar ahora! ¿ENTENDISTE?” El uchideshi corrió tan rápido como le era posible a la cocina. Después de que termino de dar ordenes al uchideshi, el volteo a verme y dijo en voz baja, “Gracias por venir. Deberíamos desayunar juntos, pero puesto que estoy imposibilitado, estará el desayuno listo para ti en la cocina del uchideshi.” Con esto el regreso su atención al uchideshi. “¡No olvides esa estufa!” gritó. Después que termine de desayunar, regrese a despedirme. El me ordeno ir al almacén y tomar de 20 a 30 bokkens. Le agradecí amablemente por su generosidad, pero él ya me había dado un regalo muy generoso de bokkens, y eso era suficiente. Había solo venido a decir adiós por ahora.
Como nos reunimos a su alrededor, Saito Shihan nos puso al día de su condición. Estábamos en el sol y hacía mucho calor. Sugerí movernos a la sombra, pero negó con su cabeza. “Los doctores quieren hacerme muchos análisis y tomarme muchas radiografías, así que me fui. El dojo es mi hospital, y esto muchos más cómodo aquí. De cualquier forma, las radiaciones y las medicinas solo hacen que pierdas el cabello y pierdas peso. Esto es suficiente para mí. Me han sido mandadas unas estupendas hierbas de todo el mundo. Beberé esto para estar mejor.
Quizás fue por su propia experiencia de la dura vida como un uchideshi, que Saito Shihan siempre estaba preocupado de que las personas tuvieran suficiente que comer. No importa que tan estricto era como maestro, no importan los duros tiempos que quizás había pasado, siempre cuidó que quienes estuvieran a su alrededor fueran alimentados. Esto es algo más acerca de él que nunca olvidaré. No podemos olvidarnos que Saito Shihan fue uno de los alumnos del Fundador del Aikido, Morihehi Ueshiba. O que fue un instructor Aikikai debajo del hijo del Fundador Kisshomaru Ueshiba, y de su nieto el aún vivo Doshu Moriteru Ueshiba. Saito Shihan en un tiempo pareció dibujar una línea que lo separaba de la Sede de Aikikai Hombu. Algunas veces hablaba duramente del dojo Hombu y de su forma de practicar. Esto algunas veces sirvió para alejar a Saito Shihan de sus contemporáneos y alumnos quienes no entendían completamente sus críticas. Debajo de sus críticas, creo que era su deseo que Aikikai Hombu pasará de generación en generación y continuara con la filosofía del Fundador Morihei Ueshiba correctamente para sus ojos. Pienso que es especialmente difícil para algunos alumnos que no son de Japón entender los complejos matices y niveles en las relaciones Japonesas y el estilo de comunicación. Tratar de tomar las severas palabras de Saito Shihan a veces literalmente cuando se relacionan con Hombu pueden no reflejar la verdadera situación. Hay dos términos en japonés llamados honne y tatamae. Pueden ser conceptos difíciles de entender, especialmente a veces por Occidentales. En general, honne es el término para las creencias personales de alguien, mientras tatamae se refiere a la persona y posición que alguien asume al unirse con aquellos de su sociedad circundante. Los dos son intrínsecos uno del otro, aun se entiende y se expresa diferente en Japón que en Estados Unidos. Es común en Japón en algunas sociedades, que la gente desahogue sus frustraciones, o muestre sus opiniones personales en el modo que un esposo viene a casa a cenar y se queja de su jefe con su esposa. Por lo general es solo un desahogo y es tomado como tal. En circunstancias normales en Japón una esposa solo escucha las quejas de su esposo y las entiende por lo que son. Nunca podría ocurrir que las quejas de un esposo que fueron desahogadas la tarde anterior puedan llegar a ser públicas o sean contadas por de ninguna manera. Temo que para un hombre en la posición de Saito Shihan, su severidad a veces, especialmente en temas sociales, era mal interpretada y tomada literalmente cuando no debería haber sido así. Los malos entendidos dañaron la reputación de Saito Shihan y algunas de sus amistades que el tuvo por años. Pienso que podría haberse evitado con un profundo entendimiento cultural de la comunicación Japonesa. Hay un frase de Zen “Sokkotsu no Ki”. Traduciendo esto, es más provechoso usar una parábola que una definición. Una mamá pájara pone sus huevos y los protege hasta que crecen. Los protege de enemigos y los mantiene calientes. Espera pacientemente que el polluelo dentro se desarrolle. Cuando el tiempo llega, el polluelo empieza a picotear el cascarón desde dentro, tratando de romperlo. Cuando la mama pájara escucha los picoteos, picotea delicadamente desde fuera para empezar a quebrar el cascarón. Sin embargo, ella no rompe el cascaron para que el polluelo salga. El polluelo podrá liberarse del huevo en que ha estado creciendo. El polluelo entra al mundo de afuera pensando que el vino a este mundo por si mismo. Para la forma Japonesa de enseñar, este tipo de coordinación es muy importante; sabiendo como y cuando ayudar al alumno a abrirse camino a un nuevo crecimiento por ellos mismos. Saito Shihan era muy bueno en esto cuando enseñaba a sus alumnos. Saito Shihan enseño a muchas generaciones de estudiantes en toda su vida. Tuvo diferentes alumnos durante diferentes periodos de su vida y de su desarrollo. Al paso de los años, los tiempos cambian, los valores cambian, el mundo cambia, aún cada estudiante que fue un uchideshi de Saito Shihan, no importa durante que periodo de su vida fueron parte de él. Picasso fue famoso por sus pinturas. Como pintor creció y su estilo y expresión cambió a través de diferentes periodos de su vida. No tendría sentido tomar un periodo del arte de Picasso y decir que es su única forma de expresión, o su verdadera forma de expresión. Todas sus pinturas fueron Picasso. Todas fueron parte de él. Lo mismo ocurre con los artistas marciales como Saito Shihan. Desde el comienzo de su viaje a través del Akido. Saito Shihan practicó y enseño Aikido por 30 años después de la muerte del Fundador. Su estilo y ejecución cambiaron naturalmente a través de los años, lo que enseño a sus alumnos también cambió. Si sus alumnos de diferentes Eras en su vida compararán sus enseñazas, serían naturalmente diferentes, aunque todas las enseñanzas fueron de Saito Shihan, y todas parte de él. Por el final, Saito Shihan vislumbró su próxima muerte. El habló con alumnos muy cercanos acerca de hacer preparativos para el funeral. Ordenó especialmente hacer un kimono de luto para su esposa e hija. Para su hijo Hitohiro, le dió su propio kimono... un kimono que su hijo podría utilizar próximamente en los meses venideros. Antes de Aiki Jinja Tai Sai, ordenó a su hijo y a su uchideshi limpiar cada pulgada de los jardines del dojo hasta que se encontrara satisfecho. Después que Tai Sai termino, visitó su templo y oró frente a las tumbas de sus familiares. Pocos días después, tuvo un pequeño problema respiratorio y pensó que sería mejor checarse en el hospital. Nadie sabía que este era un viaje sin retorno. El 13 de Mayo de 2002,
uno de los más grandes Akidokas de nuestro tiempo siguió
a Morihei Ueshiba en la historia. El legado que nos dejó es tan
grande como la vida misma, y sus lecciones finales son lecciones de dignidad
y honor que continuarán en su memoria. La versión original de este artículo puede ser vista aquí: http://nippon-kan.org/senseis_articles/saito_tribute/saito_tribute.html |