Tambores para el mañana.
Tambores de Matsukawa Kyougaku Taiko, reflexiones de la gira estadounidense

No había un solo ojo seco cuando el grupo se despidió del estudiante de Nippon Kan; Jim Bailey, quien había sido conductor y amigo durante toda la gira. Jim donó sus servicios durante la semana que duró el evento, así como el uso de una Van perteneciente a su compañía con capacidad para quince pasajeros con su respectivo remolque. Tomando tiempo valioso lejos de su familia, tiempo para otorgarlo a los 16 tamborines de Matsukawa, Japón, hasta que fue tiempo de decir adiós.

Tambores Matsukawa y
Jim Bailey, (a la derechara).

En la tarde del 4 de Septiembre, los 16 miembros del grupo de tamborileo de Matsukawa Kyougaku Taiko llegaron a Denver de Nagano, Japón. Esta fue la quinta visita del grupo a los Estados Unidos, pero este viaje prometía ser muy diferente.
Durante meses el grupo se preparó para este viaje, practicando diariamente. Cinco semanas antes de su llegada, algo sucedió. El promotor responsable de las actividades y actuaciones del grupo en los Estados Unidos, canceló, dejando todos los planes en la ruina.
Los tamborines de Matsukawa estaban familiarizados conmigo así como con Nippon Kan, ya que ellos habían tocado en la ceremonia de apertura de A.H.A.N. en Denver en Septiembre de 2001. Una tarde recibí una llamada, preguntándome si es que no habría algo que pudiese hacer para ayudarles, aunque lo único que podría hacer, sería arreglar una actuación en Denver como ya se tenía planeado para principios de Septiembre.
Siempre he tratado de no involucrarme en proyectos que no están bien fundamentados. Por lo que no quería causarles más problemas y pensé que con solo 5 semanas para los arreglos, sería mejor que cancelaran sus planes para este año y lo intentaran el siguiente. El estar parado en medio de una situación así podría ser un riesgo, especialmente con tan poca información.

Por la continua correspondencia, pude sentir la urgencia que tenían en su petición de ayuda de venir a los Estados Unidos a tocar. Empecé a calcular los riesgos, tanto económica como logísticamente para que pudieran realizar sus conciertos. Personalmente trate de calcular si podría cubrir los gastos en caso de no tener éxito, decidí tomar el riesgo.
Traer a 16 turistas a Estados Unidos por una semana, con todo y tarifas de descuento costaría por lo menos $3000 por persona. Lo que significa que el presupuesto para transportación, hospedaje y comidas, podría ser al menos de $48,000 Y por supuesto, todavía estaba el problema de sus tambores
El grupo de Tamborileo tuvo suerte en encontrar un patrocinador en la Fundación por la vida de Mitsui Sumitomo, una gran compañía de Seguros Japonesa, la cual prometió ayudar cubriendo el costo del traslado en avión. El resto de los gastos correrían por nuestra cuenta, intentado cubrirlos con las ganancias que se obtendrían en las presentaciones en Estados Unidos, las cuales todavía no habían sido calendarizadas.

Esta sería una proposición riesgosa, por lo que se necesitaría hacer un fuerte compromiso aquí en Nippon Kan, y tener una gran confianza en el grupo de Tamborileo Matsukawa Kyougaku Taiko para salir adelante. La razón por la que finalmente me decidí a tomar este riesgo, fue la determinación y el espíritu de Taiko - do en el Sr. Eitaro Chino, líder del equipo Matsukawa.
A través de correos electrónicos y llamadas telefónicas, tratamos de recortar los gastos presupuestados del viaje, ¡incluso consideramos que los dieciséis tamborines durmieran en el Dojo toda la semana! Decidimos que los tamborines trajeran comida en lata para ayudar con los gastos de alimentación y hacer los traslados caminando, si es que teníamos que hacerlo!
Nuestra siguiente tarea sería encontrar lugares para sus presentaciones con muy poco tiempo de anticipación. Advertí al Sr. Chino que era probable no tener éxito con las presentaciones. El me respondió "Nosotros solo queremos tocar nuestros tambores y presentar nuestra música Taiko a los Americanos. No importa en que lugares nos presentemos, en donde durmamos o si tenemos que traer nuestra comida, nuestra misión es ir". La determinación y el sentimiento en su voz fueron palpables, y mientras le escuchaba, me hice completamente el compromiso en mi mente de como ayudarles en nuestras posibilidades de lograr su objetivo.
Después de prometerles nuestro apoyo, me sentí un poco asustado. Era muy poco el tiempo que teníamos para la preparación. Hable con un buen amigo el Sr. Takayuki Suzuki, Presidente de la Asociación de Compañías Japonesas de Colorado, acerca del nuevo dilema. Después de explicarle la situación de este nuevo reto, el respondió, "Suena emocionante, adelante! El Sr. Suzuki es muy hábil para los negocios, con extrañas actitudes hacia los retos. Una vez le dije, estoy engordando y mis pantalones ya no me quedan. El me respondió "pues cómprate otros".
Dos días después el Sr. Suzuki regreso con una lista de patrocinadores de la Corporación Denver - Japonesa que había logrado su apoyo. El 150 aniversario de las relaciones Japón - Estados Unidos tuvo lugar en ese tiempo, y logró captar la atención del Cónsul General de Japón en Denver y el apoyo de la Asociación de Compañías Japonesas en Colorado.
El Consulado - General de Japón se ofreció a dar una recepción a los Tamborines y la directora general de la Sociedad Japón-América de la Srita. Ava Nakato acordó ayudar a que las cosas se empezaran a organizar.
Nuestro siguiente reto era encontrar lugares para las presentaciones de los Tamborines, tuvimos mucha suerte en encontrar espacio disponible en el "Taste Festival" de Colorado el domingo 5 de Septiembre y el 9 de Septiembre en el escenario del Teatro de Denver, el centro de actuaciones de arte (quienes nos habían cancelado el jueves por la tarde). También logramos conseguir visitas para dos escuelas y una presentación el 7 de septiembre en Tulluride, Colorado.
Otra persona cuya ayuda fue invaluable en este proyecto, fue la Sra. Carolyn Nelly, esposa del presidente de Nippon Kan, Doug Kelly, y coordinadora de las relaciones mediáticas. Fue a través del talento y la experiencia de Carolyn como instructora de cantantes de opera en Nueva York que conseguimos 3 apariciones en televisión durante la visita de los Tamborines. Carolyn nos había ayudado también con el patrocinio de Nippon Kan en el concierto de música folklórica de Mongolia en el 2002 y participado como Maestra de Ceremonias en las presentaciones que logramos calendarizar en el escenario del Teatro de Denver , el centro de actuaciones de arte.

Los miembros de Nippon Kan tomaron el reto planeando y brindando su apoyo. Cerca de 30 miembros de Nippon Kan donaron su tiempo para dar soporte durante la semana del evento en todo lo referente a las recepciones, personal médico y de seguridad para el banquete. El trabajo detrás del escenario no tuvo contratiempos, les agradecemos al personal de la DPCA y al personal de Taste de Colorado. Cada uno hizo un trabajo excepcional.

Una vez mas, el Instituto de Arte de Colorado vino en nuestra ayuda y bajo la supervisión del decano asociado en asuntos académicos Bob Studinger, trabajaron dos instructores de video grabación Tbor Metzinger y Todd Debrecini, quienes donaron su tiempo y equipo para filmar el evento durante toda la semana. En total más de 22 horas fueron video grabadas. El personal de la AIC esta ahora trabajando en la edición del video del evento, para tenerlo muy pronto.
Como siempre, en medio de la acción estuvo Emily Busch, Viceprecidente de Nippon Kan y Presidente de AHAN, quien trabajó muchas noches en traducir y organizar minuto a minuto los horarios que deberían seguir los equipos. También acompaño a los Tamborines en su estancia en EU y desempeño el papel de guía y traductora del grupo. Como es costumbre, todo se realizó perfectamente de acuerdo a sus planes, casi con la exactitud de un reloj.
En medio de la celebración de todos estos eventos en Denver, los Tamborines y todos sus tambores fueron trasladados en dos autobuses pequeños sin complicaciones durante 7 horas para llegar a Telluride, Colorado. En este lugar, los Tamborines tuvieron una presentación en la cual asistieron más de 500 residentes de Telluride, en el nuevo teatro de la escuela.
El concierto en Tulluride fue patrocinado por Koto Radio y coordinado por Rick Thompson, Instructor en Jefe del dojo Telluride Yama, afiliado a Nippon Kan.
Combatiendo la diferencia de horarios, la fatiga y la altura, los tamborines, entusiastamente cumplieron con los horarios dejando en cada audiencia, desde los niños de la escuela primaria hasta los patrocinadores de DPAC fascinados con el extraordinario espectáculo del grupo. No cabe duda que la fuerza del grupo supero las expectativas de todos.
Cuando la semana llegaba a su fin, se dio una fiesta de agradecimiento. En la fiesta, el Sr. Chino, líder del grupo, y los 16 tamborines se juntaron para el brindis. "No hubiésemos podido realizar este evento por nosotros mismos", empezó diciendo. "Se necesitó tener un puente, un puente que se extendiera entre las dos culturas; la Japonesa y la Americana. Usualmente rendimos homenaje a los países que están en ambos extremos de dicho puente, considerando como meta importante el cruce del puente. Pero debemos mirar al puente por si mismo y a los sólidos pilares que sostienen la conexión entre las culturas".
Sus palabras tuvieron un gran significado para mí. He estado viviendo por casi 30 años en Estados Unidos y a veces siento que he perdido mucho de mi vida en Japón. Estas palabras de aprecio me trajeron recuerdos de acontecimientos de los últimos 10 años de mi vida. Fue una confirmación de identidad para personas que como yo, han vivido lejos de su País por largo tiempo, sus palabras fueron un regalo el cual siempre atesoraré. Hay muchos Japoneses, Japoneses - Americanos y Americanos viviendo en Denver que ayudaron a hacer esta semana de presentaciones y nuevas experiencias inolvidable. Muchos de ellos fueron los "pilares" del puente que se extendió entre estas tierras. El sonido de los tambores de Matsukawa Kyougaku hizo que mi espíritu volara; pues tienen esa clase de poder. Hasta su nombre habla de su poder. La particular "kyuo" del nombre Kyuogaku significa vibración o eco y la partícula "gaku" significa en lo alto del pico de la montaña. Al igual que su nombre su música se elevó por lo alto de nuestras Montañas Rocallosas, tocando todo a su paso, moviendo a la gente más allá de las fronteras, nacionalidades, razas, religiones o edades. Cada uno que los escuchó se unió, aunque brevemente en armonía con la humanidad.
En sus tamborileos, los tambores, los soportes de los tambores y sus baquetas se unieron en total precisión para crear una vibración increíble. Cada tamborín puso todo su corazón, por lo que su toborileo fue sentido en los corazones de quien los escucharon. Fui testigo de como la audiencia aplaudía de pie, ovacionando su actuación. En ese momento, pude sentir el poder de los tamborines y la misteriosa conexión entre los tambores, la naturaleza y la tierra que nos cobijan. Fuimos muy afortunados, el grupo no tuvo que dormir en el dojo, aunque usamos mucha de la comida que trajeron. Nos quedó suficiente dinero para hacerles una modesta fiesta de despedida al final de la gira.
La mañana del 11 de Septiembre, estábamos en el puente, encima de la zona de seguridad del aeropuerto y vi como los tamborines se preparaban para descender por las escaleras hacia los andenes de tren que están debajo. Los 16 miembros se juntaron en grupo debajo de nosotros y mientras bajaban nos hicieron una reverencia hasta que ya no los vimos más. Mientras desaparecían entre la multitud que había debajo, Jim Bailey puso en marcha su camioneta hacia casa, no había mas pasajeros en la parte trasera, pero ahora por arriba y por debajo de la calcomanía del cuerpo de marinos que está pegada en la ventana trasera de su camioneta, hay dos nuevas calcomanías en rojo en las que se puede leer Tamborines de Kyougaku Taiko Drummers, Nagano, Japan.
En este septiembre 11, la bandera de Nippon Kan se izó a media asta. En algún lugar encima de nosotros un avión volaba hacia casa. La misión de los tamborines fue una esperanza de paz y armonía para la humanidad. Este fue el mensaje de sus tambores, un mensaje que fue un gran regalo.

SHINANO NO KUNI MATSUKAWA KYOGAKU TAIKO habló no solo del futuro de las relaciones entre Japón y Estados Unidos, sino del futuro de las relaciones en nuestro mundo. Daikodo, es el camino del tambor japonés. Toquen con fuerza mis amigos, decía mientras veía el avión desaparecer de mi vista, tenemos la esperanza de que sus tambores y su mensaje sean escuchados en todo el mundo. Muchas gracias para todos los patrocinadores y personas que hicieron este sueño una realidad.

Gaku Homma
Nippon Kan Kancho
Sept. 22, 2004