Memorias de casa;
Una visita a l dojo de Akido en Cuautla

Por Gaku Homma Kancho
escrito el 10 de Agosto 2004

Como a Hora y media de la ciudad de México se encuentra la bonita ciudad de Cuautla; población 30,000. Cuautla es una ciudad que ha sido de alguna manera ignorada por la industria turística, haciendo su encanto más real y vivo.

Las ciudades de América Latina que he visitado parecen todas estar construidas de una forma similar, y Cuautla no es la excepción. En el corazón de la ciudad a un lado está la Iglesia y el Palacio Municipal del otro, con la Plaza Central en medio de los dos. El centro de Cuautla está vivo, lleno de gente encontrándose, hablando, jugando, disfrutando unos de otros y de la belleza de la plaza. Los mercados alrededor estaban llenos de actividad.

Los comerciantes y compradores regateaban por productos frescos apilados. Pequeños vendedores cocinaban platillos mexicanos promocionándolos en melódicas tonadas. La escena no es rica en un sentido monetario; aquí no hay un Starbucks, pero lo que hay aquí es una calidad de presencia y paz que encontré sorprendente y confortable.


Vendedor de hierbas en una esquina.

Señora vendiendo granos.

Aikido Cuaulta se encuentra en los límites del pueblo. Los vecinos que conocimos eran amigables y tranquilos y la vida parecía moverse a un ritmo mucho más lento aquí. En las aceras la gente se reúne a jugar una partida de Dominó y los niños jugando en las calles eran más numerosos que los coches! Carretas tiradas por caballos se mantenían en el lado de la calle bloqueando el paso al ocasional minibús. Las sirenas que se escuchan anuncian el camión que vende gas en vez de la respuesta a una llamada al 911. Los restaurantes en las esquinas protegidos con lonas ofrecen deliciosos e interesantes platillos, servidos con una sonrisa. Este pueblo tuvo el poder de llevarse cualquier tensión o preocupación que pudiera tener y me relajé poco después de que llegue.


Entrada al Dojo, no es grafitti.

Frente al árbol del Hule. De izquierda a derecha:
Fernando, Alberto, Rebekka y Rocío Senseis.

El dojo de Cuautla abrió sus puertas hace tres años por Alberto Manzano Sensei y su esposa Rebekka Heardi, Rebecka originaria de Suiza llegó a México nomo alumna de intercambio. Fue entonces que conoció a Alberto. Cuando ella regresó a Suiza el la siguió y fue allá cuando se iniciaron en Aikido. Tres años después regresaron a Cuautla y construyeron el Dojo junto a la casa de la familia de Alberto.
Hoy en día el dojo tiene alrededor de sesenta estudiantes regulares y sirve como punto de reunión para líderes locales y niños por igual. Es un dojo comunitario que sirve bien a su comunidad. Las cuotas mensuales varían promedian $300 por persona si se promedia a todos aquellos que pueden pagar con los que no.
"El dinero y el Aikido son temas diferentes" Dice Alberto Sensei. "El ser capaz de pagar no es necesariamente un requerimiento para formar parte de este Dojo". Noté que por esto es lo que hace a Alberto Sensei primero un miembro de su comunidad: juntar las cuotas no era tanto una prioridad tanto como hacer que sus alumnos fueran capaces de practicar.
"Que mas puedo hacer..." Concluyó.

En el jardín del Dojo vive un árbol enorme de hule que da sombra y refugio a estudiantes y criaturas por igual. Desde una rama alta cuelga un columpio para que jueguen los niños y entre las raíces expuestas vive un conejo uchideshi al que los niños disfrutan perseguir. Me detuve a mirar a los niños desde la ventana del Dojo y pensé..."Esta escena me es familiar, diferente pero la misma.

En la palabra Japonesa Dojo, Do es el carácter de camino y Jo es el carácter de lugar. Otra manera de describir el dojo o "El lugar del camino" es como un intercambio. Un lugar donde la gente viajando de Este a Oeste o de Oeste a Este puede detenerse por información, descansar y encontrar alivio. Ésta el la función de un Dojo en un pueblo, o un machi dojo, un lugar donde los estudiantes se detienen a aprender, a compartir y a continuar...

Mi juventud la pasé en un dojo de pueblo, esas son las raíces de mi práctica. Para mí venir al dojo de Alberto y Rebekka Senseis fue como visitar un recuerdo de mi juventud. Este dojo me recuerdo el como los dojos solían ser, incluyendo la función de servicio a la comunidad.

Alberto Sensei es un instructor de Aikido, pero primero es un líder activo en su comunidad, enfocando mucho de su tiempo en implementar programas educacionales en Cuautla. Es mi esperanza que Alberto Sensei y Rebekka Sensei continúen su dedicación a la comunidad y que su dojo continúe como un lugar importante para la comunidad. Me impresionó mucho el estilo de vida y los objetivos de Alberto Sensei y su esposa Rebekka, y por esa razón quise iluminar sus esfuerzos con este artículo.

Mientras visitaba Cuautla, Alberto Sensei y su esposa Rebekka Sensei me trataron muy bien así como los anfitriones de este tour de Seminarios, Fernando Sensei, Roció Sensei y nuestros dos emprendedores mexicanos; El Sr. José y Wimmer. Muchas gracias por una bella experiencia.


Esta visita a Cuautla fue patrocinada por AHAN de Nipón Kan que hizo posible donar todas las ganancias del seminario al dojo de Aikido Cuautla para ser usados en proyectos comunitarios locales
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