Sensei Fernando Román:
Enero 2008

Me faltan en esta fecha tan especial las palabras para hacerle saber cuan agradecido estoy con usted por estos últimos años que he vivido. Por lo mismo, le escribo en esta carta que espero no se extienda demasiado para hacerle llegar un par de pensamientos y una breve felicitación.

Primero que todo, quiero agradecerle haberme iniciado en este arte marcial tan maravilloso del cual yo jamás había escuchado siquiera. Más que iniciarme en el arte, usted me invitó a una nueva forma de vida. Digo me invitó, pues yo al aikido llegué por mero accidente y coincidencia. Buscando una actividad extracurricular en la cual pasar mi tiempo libre lo encontré a usted y a aquello que quiero seguir haciendo por el resto de mi vida, el aikido.

Fue hace ya poco más de 4 años en que llegué a su clase en el TEC, y apenas empecé a conocer, más que la técnica, la filosofía y el camino que lleva el aikido, que de ser mi clase cocurricular pasó a ser la actividad en la cual inscribiría todos los horarios posibles semestre con semestre y hasta la fecha. El sólo recordar aquellos días, cuando rodaba por primera vez, cuando veía volando a poncho, el acomodar las bicicletas al inicio y final de cada clase para poder hacer espacio para practicar, o a mis compañeros con quienes me iniciaba, me trae recuerdos de mi vida anterior. Una vida sin rumbo, estudiar la prepa sin pensar en un futuro. Hacer las cosas sin seguir una meta, avanzando a donde fuera, solo avanzando. Incluso no se si recordará cómo era mi apariencia y hasta vestimenta en ese entonces. Siempre de negro, descuidado e indiferente, esperando y no buscando.

Llegaron usted y el aikido a sacudirme por completo. Encontré el gusto por hacer las cosas, el interés por estudiar, por cuidar al prójimo, e incluso un valor que para mí es el más importante actualmente, el de ayudar a otros. Actualmente, mi carrera va de maravilla, tengo compañeros y amigos muy valiosos, y le sonrío a los problemas y obstáculos que se presentan en la vida, pues de usted, mi maestro y sensei, he tenido el mejor ejemplo de cómo agradecer y aprovechar cualquier oportunidad, y de cómo aprender de cada error para superar cualquier situación adversa. Siempre avanzando, como dice usted, con la mente y la intención por delante.

Sólo le agradezco de todo corazón el haberme aceptado, pues a pesar de que en ese entonces éramos muy pocos alumnos en el grupo, y de los cuales ninguno continuó con nosotros desafortunadamente, usted siempre se mostró abierto con todos y conmigo desde el principio, dispuesto a enseñar, y preocupado por el desarrollo de todos nosotros.

Para mí es un honor ser su alumno, apoyarlo en la clase y ayudar a mis compañeros de la forma en que a mí se me ayudo. Por mi parte, usted puede contar conmigo en lo que sea que yo pueda ayudarle, pues poco hay que yo pueda hacer para mostrarle mi gratitud por haberme ofrecido esta nueva vida que tanto disfruto con mis familiares, amigos, y mi familia en el aikido.

Gracias por enseñarme tanto de aquello que se aprende en la escuela pero muchas veces no se practica, como la gratitud, el sentido de responsabilidad con uno mismo y con los compañeros, el honor, y el respeto hacia mis semejantes.

Gracias, en verdad, muchas gracias a usted, a Rocío Sensei y a todos mis compañeros tanto en el TEC como en el dojo. Les deseo en nombre del dojo Tec de Mty., a usted, su familia y seres queridos un año nuevo productivo, lleno de experiencias, armonía, salud, bienestar, y sobre todo, mucho aikido.

Sinceramente,

Sergio Saúl Soto Muñoz Ledo
Dojo Tec de Mty.