Porqué ayudar de nuevo a los niños con
cáncer en México.
Por Fernando Román
Como todos los mexicanos, al ver los desastres que ocasionó el paso del huracán Wilma en México en el Estado de Quintana Roo, nos llenó de tristeza el conocer la situación por la que están pasando nuestros hermanos, esto nos tenía pensando a mi pareja y mi pues no sabíamos bien que hacer, queríamos ayudar de alguna manera, participar de alguna forma en la recuperación de este Estado Mexicano. También muy recientemente tuvimos como familia un hecho que nos movió fuertemente, el pasado 19 de octubre del presente mi propia madre falleció de un cáncer detectado muy tarde a solo dos días de su cumpleaños 63, y a un mes de haber nacido nuestro segundo hijo Leonardo. Desde entonces mi madre ya se encontraba en el Hospital y después de hacer todo lo que humanamente es posible, los médicos me sugirieron llevarla a su casa y solo pudo estar un día más en la misma.
Como se imaginarán, muchas cosas han estado girando alrededor en mi cabeza en este mes de octubre y mi esposa la sensei Rocío Agüero y yo, dudábamos de a quien dirigir la ayuda en esta ocasión por nuestro último seminario del año 2005, ayuda que normalmente genera AHAN Internacional por la realización de seminarios en todo el mundo.
Con todo esto escribí a AHAN Internacional, pidiendo su opinión a Emily Busch y a Homma Kancho de Nippon Kan. Ellos amablemente me dijeron que la decisión tenía que ser completamente hecha por nosotros en México y que sólo me podían comunicar lo que ellos habían pensado y hecho cuando el paso del huracán Katrina en los Estados Unidos Americanos. Me dijeron que cuando ocurren hechos así, la atención de todo el mundo se concentra en ayudar a las victimas de estos desastres y que aún con las dificultades propias de estos acontecimientos, les llega ayuda de todo el mundo. Que en muchas ocasiones, la ayuda que necesitan y de las cual dependen muchas otras personas para continuar su restablecimiento y en general su propia vida, se desvía y llegan a sufrir entonces la falta de apoyo, esto afecta enormemente la continuación de un sinnúmero de proyectos de agrupaciones e instituciones humanitarias. Que a la vez, la ayuda que ellos pueden proporcionar en este tipo de acontecimientos, comparada con las que envían grandes organizaciones a nivel mundial, llega a ser realmente pequeña, y sin embargo dirigida a las instituciones que regularmente ellos apoyan, hacen una gran diferencia para las mismas, en la posibilidad de la continuación de su labor de ayuda humanitaria. Me dijeron que en nuestro País y con el huracán Wilma podía ser diferente, pero que nosotros debíamos tomar la mejor decisión.
Con todo esto, mi esposa y yo decidimos que nuestra ayuda de este último seminario 2005, debía ser para los niños con cáncer en México y continuar así con la aportación que desde el año 2003 venimos haciendo a la institución Casa de la amistad para niños con cáncer. Esta es una institución seria que tiene un gran prestigio y ha alcanzado mucho logros con su labor. Además, el hecho de que recientemente como ya expresé, mi madre haya fallecido precisamente de cáncer y el pensar en las familias necesitadas, así como el que yo mismo haya surgido de una familia como tantas hay en el mundo, de niños con solo su madre, me llevó a pedirle a mi esposa Rocío que esta ayuda la realizáramos como un programa de apoyo constante y en la medida de lo posible sin interrupción, es decir que sea año con año. Le dije que sería una manera de continuar haciendo algo por la gente afectada por esta enfermedad y que mejor que fuera a los niños, quienes aún podían llegar a salvarse o vivir una mejor vida al detectar a tiempo este cáncer.
Les pido a todos los practicantes
de aikido en México y de los países que puedan, que participen
en este seminario, que no piensen si este seminario es hecho por una u otra
organización, que por unos días se liberen de prejuicios y se
permitan ayudar. Como supondrán éste seminario va a tener para
mi un significado mucho más fuerte que en otras ocasiones, muchas gracias
de antemano por su participación, apoyo y colaboración. Entre
otras razones, es también por este motivo por lo que le pedí a
Homma Kancho, iniciar en este seminario compartiendo con él la enseñanza
del aikido, necesito brindarme a los participantes, entregar lo que puedo y
de la manera que se, y aliviar así de algún modo mi corazón.