Una profunda huella.
Por fernando román

Estaba terminando el día el sábado 10 de julio de 2010 en nuestro dojo en un evento que realizo cada año con varios de mis jóvenes estudiantes y al que llamamos Aikido al Cien. Era ya el segundo día del evento y habíamos tenido diferentes actividades, es siempre una gran responsabilidad que me confíen los padres a sus hijos durante 3 días seguidos sin ningún contacto con ellos. Habíamos tenido una meditación a las 6 de la mañana, tres prácticas intensas de aikido a lo largo del día, un paseo en bicicleta a un zoológico cerca del dojo, una comida fuera, una actividad de limpieza del dojo, una convivencia viendo una película relacionada con el Budo, en fin, todo un día completo de Aikido al Cien.

Todos estaban agotados debido al esfuerzo realizado durante el día y se habían dormido muy rápido.Aún nos esperaba otro largo día para cerrar el evento con dos prácticas más, una de ellas ahora junto con los familiares de los participantes. Antes de ir a dormir como muchas personas hacen hoy en día, encendí mi computadora para leer mis correos y entonces vi sólo un correo nuevo, algo muy poco común, sin embargo pensé que estaba bien ya que así no tendría mucho en que pensar, pero estaba muy equivocado.

El mensaje era muy corto, sólo decía lo siguiente; fallecio ayer Tamura Sensei en su casa de St Maximin en Francia, inmediatamente me vino una especie de mareo a la cabeza y casi enseguida sin darme cuenta me rodaron lágrimas por las mejillas, entonces comencé a pensar y a pensar.

Recién habíamos realizado un pequeño seminario en México con uno de sus alumnos principales, Jacques Bardet Sensei, miembro del equipo se su organización en Europa y habíamos hablado de participar en un próximo seminario en Francia con Tamura sensei y Yamada sensei. Con esta noticia sentí que de nuevo todos los planes se derrumbaban, muy similar para mí al año 2002 con Morihiro Saito Sensei.

Mi esposa y yo, tuvimos la gran fortuna de conocer a Tamura Shihan y la primera vez que le habíamos visto fue el año de 1994 en el 30 aniversario de Aikido del NY Aikikai, realizado precisamente por Yamada sensei en la Universidad de Hamilton. Entonces recuerdo que ambos quedamos prendidos de su carisma, gentileza y dinamismo de su aikido.

Apenas comentábamos con Jacques Bardet sensei de la importancia que tenía seguir participando en seminarios con Tamura sensei y así recibir de alguna manera su enseñanza. Decíamos que el sensei ya era algo grande y comentábamos de la profundidad de su aikido, de la exigencia solicitada a cada uno de los estudiantes que presentaban con él sus exámenes de grado, de la atención que había que poner a todos los detalles y también de la sutileza de sus movimientos de aikido, al realizar cada una de las técnicas rápido como relámpago al principio y suave como una briza al terminar.

El mundo del Aikido ahora está de luto, otro de sus hijos, Tamura shihan, fallece a los 77 años de existencia, sin embargo estoy seguro que como varios grandes maestros que se han ido a quienes seguramente les ha recogido el Aiki O´Kami (Gran Espíritu del Aikido), de Morihei Ueshiba sensei, Tamura shihan al igual que su maestro, seguirá viviendo en cada uno de los practicantes de aikido que le conocieron, en cada uno de los movimientos de los actuales maestros que fueron sus discípulos y que en muchas ocasiones y a veces sin querer, emulan su estilo o forma de aikido.

Comentaba hace poco con mi esposa Rocío después del seminario con Bardet sensei en nuestro dojo, de la similitud de la enseñanza de este maestro con la de Tamura shihan, diciendo que él era un digno representante de su "Escuela", por así decirlo. Y no puedo dejar de recordar sin ningún ánimo de presunción, cómo al término de uno de los días de un seminario que tuve oportunidad de impartir a principios del año 2008 en Ecuador, algunos practicantes que se cambiaban en el vestidor contiguo al mío, (las paredes eran sólo de cartón y tela ya que era un dojo que recien comenzaba), comentaban del parecido de mi forma de hacer aikido con el de Tamura shihan. En ese entonces al escuchar eso tuve que hacer una especie de introspección para entenderlo pues yo no fuí su alumno, ni tampoco tuve oportunidad de tomar su enseñanza en muchos seminarios, así que sólo pensé, pero no dije nada a nadie, que si así era me debía sentir muy honrado, nunca he pretendido que mi aikido se pareciera al de éste, ni al de ningún otro maestro. Así también yo siento que al ver practicar a mi esposa Rocío, puedo ver de acuerdo claro, sólo a mi humilde opinión, la influencia de este maestro en el uso del centro y la cadera en su propio aikido y lo único que puedo llegar a pensar es que Tamura shihan dejó en nosotros como en muchos otros practicantes de aikido, una profunda huella.

Tamura shihan fue un auténtico devoto del aikido, dedicó toda su vida a estudiar este Budo y lo hizo suyo. Sé que él se seguía perfeccionando y como O´Sensei, nunca descansó en su estudio y nunca se conformó con lo que sabía. En pláticas con otros maestros que le conocían de cerca, comentábamos cómo Tamura shihan había llegado sin desearlo al movimiento más allá del espíritu, al ¡hacer sin hacer!, como dicen en el Budo, al gran resultado en cada uno de sus movimientos de aikido con un mínimo esfuerzo y sé que aún con tal nivel alcanzado, seguía inconforme y dedicaba mucho tiempo a perfeccionarse.

Era por todo esto y lo anterior dicho, que nosotros habíamos hecho planes para ir pronto a Francia de nuevo y estar presente en una lección más del maestro junto con miles de personas que tomaban sus seminarios. Los Kami no permitieron que se nos diera esta oportunidad de nuevo, pero lo que sí hicieron, fue hacernos conocer más de cerca su aikido por medio de dos grandes personas, por un lado Thierry Robert sensei, con quien hemos convivido en aikido desde que llegó a México y por otro lado por medio de su propio maestro, Jacques Bardet sensei, con quien también hemos hecho una muy buena amistad y con quien hemos encontrado una gran afinidad en el tipo de aikido que realiza, con nuestras ideas y formas de ver este Budo.

Estoy seguro que así como nosotros, en muchas partes del mundo se han creado y seguirán creándose buenos lazos de amistad entre muchos practicantes de aikido que conocieron a éste maestro y entonces, se seguirá estudiando su aikido. Serán como brazos de un gran árbol que inició con O´Sensei Morihei Ueshiba y que no terminará de crecer. Al practicar en el tatami y fuera del mismo sus enseñanzas, serán los que mantendrán vivo el espíritu de éste gran maestro de aikido, Nobuyoshi Tamura shihan.

Maestro, descanse tranquilo y váyase feliz, sabiendo que los estudiantes de aikido que ha dejado harán lo que les corresponde.